N o conozco personal- mente al señor Guillermo Zuloaga y entre los directivos de Globovisión: Alberto Federico Ravell, María Fernanda Flores y Nelson Mezerhane, apenas logré presenciar las trácalas de Ravell cuando actuaba como mandadero de Gustavo Cisneros.
Supongo, sin embargo, que Guillermo Zuloaga tiene asesores, abogados y socios de negocios que le podrán brindar consejos ante las situaciones peliagudas en que está involucrado.
Ignoro si sus consejeros le habrán recomendado como la defensa más conveniente que se dedique a atacar al Presidente de la República acusándolo de arbitrario y otras lavativas por el estilo.
Desde tiempos inmemoriales uno que otro sedicente aristócrata, amo del valle o magnate empresarial ha retado al presidente de turno, siempre por cuestiones crematísticas, pues es lo único que realmente les importa.
Desde siempre ha ocurrido que el jefe del Estado apabulla al retador con los inmensos recursos que le otorga el manejo de la cosa pública. Resulta que el más acaudalado de los empresarios (que Zuloaga dista mucho de serlo), no le llega por los tobillos al mandatario nacional cuando se trata de esgrimir la mandarria del poder político sumado a otras prerrogativas.
Por lo demás, para enfrentarse al primer mandatario nacional resulta indispensable no tener techo de cristal o rabo de paja, según lo que más le guste a cada quien.
Eso de ser concesionario de la Toyota y actuar como acaparador se considera una ligera desventaja, pues el ministro del ramo no va a pelar ese boche.
Si además de la concesión para vender automóviles de lujo, se tiene un canal de televisión que mañana, tarde y noche despotrica del gobierno, la cosa está de bola a bola.
Desde luego, uno respeta a los que se inmolan en defensa de un ideal, como el monje de la guerra de Vietnam o la chama que fue aplastada por los tractores israelitas.
Lo que pasa con Zuloaga es que no tiene pasta de mártir, por más que se haga el haraquiri frente a las cámaras de su canal.
Por su propio bien, sería conveniente que alguien le dijera que no sea majadero y que se deje de berrinches, pues va a terminar sin carros, sin canal y cuidado si no pierde otras vainas.
Augusto Hernández // Zuloaga vs Chávez REGRESAR |