Informaciones divulgadas en estos días aseguran que el Gobierno de Venezuela está en tratativas con países y empresas fabricantes de armas, europeas o rusas, para comprar o construir nueve submarinos, lo que lo ubicaría al tope del potencial de defensa marítimo en Latinoamérica con 11 sumergibles contando los dos que ya posee.
Así lo revela una investigación del Centro de Estudios para la Nueva Mayoría. Ya en la última semana de 2006, el entonces comandante general de la Armada venezolana, vicealmirante Armando Laguna, había confirmado que el gobierno de Hugo Chávez "aspira" a contar con nueve sumergibles de cuarta generación y que escuchaba ofertas de Alemania, España y Rusia. La Embajada de París también lo confirmó a la corresponsal de Clarín en Francia.
Entre tanto el diario The Washington Times, de EEUU había informado días atrás que Chávez estaba dispuesto a invertir tres mil millones de dólares en las compras, que también podrían ser hechas a Francia, aunque el principal candidato es Rusia. Serían parte de un plan a mediano plazo y el precio final depende de los materiales que lleve la nave, incluida las armas.
El trabajo del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría, que conduce el experto Rosendo Fraga, indicó por su parte que "con la anunciada compra de nueve submarinos por Venezuela" pasará a "tener no sólo la mayor flota submarina de América Latina sino también del Atlántico Sur", más que Perú, que cuenta con seis unidades; Brasil, que posee cinco, Colombia y Chile, con cuatro cada uno, Argentina con tres y Ecuador con dos.
En Caracas, el general retirado Alberto Müller Rojas, del Estado Mayor Presidencial, dijo a Clarín que por la hostilidad de Estados Unidos, el gobierno de Chávez ordenó a la Fuerza Armada Nacional estudiar el cuadro de situación. "Se manejaron varias hipótesis -dijo Müller Rojas a la corresponsal de este diario-. Para la Armada el empleo de submarinos podría ser una fuerza eficaz, pero el Ejército y la Aviación se inclinan por la defensa misilística".
Informes coincidentes no desmentidos inmediatamente por Caracas, sostienen que los sumergibles buscados son del tipo diésel eléctricos y un candidato serían los Scorpene hispanofranceses o, en su defecto los Amur rusos fabricados por la firma Rubín en San Petersburgo. Son los más modernos entre los submarinos rusos no nucleares.
De acuerdo con los datos de Sipri, un instituto de Estocolmo, Suecia, muy bien reputado en datos sobre producción y comercio de armas, en la última década América Latina experimentó una baja considerable del gasto militar, que había crecido durante al etapa de las dictaduras. Eso ocurrió incluso en países grandes como Argentina, Brasil y Colombia. Latinoamérica es la región del mundo que destina menos porcentaje de su PBI al gasto de armas: menos de 1,4 por ciento, según otro centro de estudios, el Real Instituto Elcano, de Madrid.
Sin embargo, Chile y Perú son la excepción. Y desde 2006 se sumó Venezuela con un incremento en el gasto.
Para el International Institute for Strategic Studies y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, los países que más gastaron en compras para la defensa, a lo largo del ejercicio 2005, son Chile y Venezuela, con dos mil 785 y dos mil 200 millones de dólares, respectivamente. Washinton Times dijo que Venezuela gastó ese año en armas más que China, Pakistán e Irán.
En todo el mundo, el gasto en armas supera el billón de dólares al año y el principal productor y comerciante es EE.UU. En el negocio, que ronda tres por ciento del PBI mundial, es seguido muy atrás por Gran Bretaña, Francia, Japón, China y Alemania. REGRESAR |