| Los síntomas Uno de los vectores principales del tecnoestrés es el Blackberry, híbrido entre celular, agenda y buzón móvil, pero no es el único. Los competidores de este adictivo adminículo –llámese Q, E62, Blackjack, Palm o Qtek–, en su empeño por ofrecer también las ventajas de la conexión permanente, se vuelven gradualmente imprescindibles. Si usted va al supermercado y consulta el correo electrónico mientras le despachan la carne, o incluso responde un par de mensajes que considera urgentes, inscríbase en un grupo de tecnoestresados anónimos o trate de formar uno, porque su caso es de los graves. Cuando el celular se queda sin pilas a media tarde y usted comienza a sentir como un vacío en su vida, palpitaciones y cierto sudor frío, no sienta vergüenza, busque ayuda antes de que el tecnoestrés gane más terreno. Si ya cree que domina la técnica de escribir mensajes mientras maneja, batiendo furioso los pulgares contra el teclado de su celular ejecutivo, usted está más allá de toda redención. REGRESAR |