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| El ministro Erick Rodríguez aclaró que no se va a prohibir el consumo de cigarrillos, pero aún así Rafael Cedeño, secretario general del sindicato de Cigarrera Bigott, expresó preocupación por sus declaraciones iniciales en esa dirección. Cedeño, militante del chavismo y dirigente de Unete, reconoce los daños que el vicio del cigarrillo produce en la salud y admite que él mismo no es fumador, pero calculó en 75 mil los empleos directos e indirectos que genera el tabaco como actividad económica y se hizo portavoz de la inquietud de esos trabajadores. Algo parecido sucede en el sector de los licores, con las medidas de regularización en la venta de cerveza. Frank Quijada, secretario general del sindicato de trabajadores de la Polar, y también militante bolivariano, se hizo eco del malestar que generan en sus predios los rumores de una supuesta prohibición de la venta de cerveza, puestos a rodar interesadamente para enrarecer el ambiente. A estos rumores –sin base- se suma la situación de un incuantificable número de personas que venden cerveza al detal en las zonas populares, que según Quijada son muchos y están molestos por las medidas para regularizar la comercialización de ese producto sólo en las licorerías establecidas. Se quejan de que, mientras esto ocurre, persiste la venta ambulante de cerveza en las autopistas, a la luz del día. Estos vendedores suelen verse a la altura de Chacao y Puente Hierro, con sus cuñetes repletos de botellas. Quijada, por cierto, anda denunciando un contrato colectivo suscrito por una empresa de refrescos y unos sindicalistas que –a contracorriente de la futura reducción de la jornada laboral- establece un régimen de 12 horas seguidas de trabajo, y que, a pesar de ser rechazado por los trabajadores, fue homologado por la Inspectoría del Trabajo. REGRESAR |
| Fecha publicada: 18/05/2007 Fuente: Quinto Día Tema: salud
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