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La señora Beatriz Canaán de Rincón nos transmite su lógica desesperanza -“con el corazón destrozado”- por la desgracia que abatió a su hijo (de apenas 30 años) luego de sufrir “una cirugía bariátrica realizada por un equipo médico de Caracas en una clínica de Maracaibo”.
-La misma noche de la operación presentó un sangramiento importante fuera del estómago…. Llamamos a los médicos…Y no fue sino después de las siete de la mañana siguiente cuando pasaron por la habitación para revisar a mi hijo. Lo bañaron y dijeron que “todo estaba bien”. No hubo ningún examen a fondo de esa hemorragia… Queremos ayudar, con esta denuncia, sin pretender hacerle daño a nadie, a prevenir las consecuencias nefastas por la falta de información en este tipo de operación.
No informan al paciente sobre el estilo de vida que debe llevar luego de ser operado.
No advierten sobre las complicaciones, sólo dicen que después de tres días van a la casa y quince días después regresan a sus actividades normales. La mayoría de las personas tienen complicaciones y al ser hospitalizadas de nuevo, esto sale costosísimo. Pero este sería lo de menos si luego quedaran bien (este tipo de operaciones no la cubren los seguros). En otros países preparan al paciente psicológicamente, por un año, para la operación… y le enseñan a comer debidamente.
Hay una lista importante de defunciones y muchas, muchas complicaciones. Esto no es una intervención estética, debe hacerse en caso de gordura extrema, la vida o la muerte o cuando el paciente ha probado todo y esté dispuesto con una buena información a pasar por todos los riesgos de la operación.
Es muy importante tener en cuenta el peso. Según mi información, personas con más de 130 kilos no deben ser operadas con laparoscopia, sino abrirlas.
No odio al médico que operó a mi hijo, pero lo operó por laparoscopia y no debía hacerlo. La primera noche tuvo hemorragia, se fue a Caracas y lo dejó en manos inexpertas.
Que la sabiduría que Dios le dio la use responsablemente por el bien de la humanidad, y que no cubra con excusas de situaciones que ya no tenían remedio.
Por cierto, las últimas palabras de mi hijo, en cuidados intensivos antes de cumplir los 30 años, fueron: “no valió la pena mami”.
¿Lo podré olvidar? Me gustaría hacer llegar esta carta al Dr.
Navarro, y puedo responder cualquier pregunta al respecto.
Beatriz Canaán de Rincón
Teléfonos 0414.361.9168
[email protected]
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| Fecha publicada: 18/05/2007 Fuente: Quinto Día Tema: salud
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