Julio Rivero tiene 63 años. Es caraqueño, soltero y padre de 4 hijos. No tiene amigos ni quiere que sepan de él sus familiares. Es indigente y llegó a la carpa de la Misión Negra Hipólita luego de mucho tiempo deambulando por las calles de El Silencio.
Contesta un cuestionario, le dan almuerzo, se ducha. Luego, un médico lo atiende para descartar cualquier enfermedad y un psiquiatra evalúa su situación.
Hasta entonces, el proceso está claro. Se trata de la rutina que debe vivir cualquiera que se acerque al parque Los Caobos con la intención de beneficiarse con la misión que ayuda a los indigentes. El desconcierto llega después.
Rivero no puede quedarse en la carpa porque el lugar está rebasado y no está acondicionado para que las personas en situación de calle permanezcan allí. Él debe ser trasladado a algún centro especializado, donde vivirá hasta que pueda ser reintegrado a la sociedad. Pero esos centros se encuentran también al límite de su capacidad. A diario, un promedio de 60 indigentes –de los que 48 son hombres y 18 están heridos se acercan por voluntad propia a Los Caobos y el programa social no cuenta con la cantidad de lugares necesarios para reubicarlos a todos.
La Misión Negra Hipólita no cumplió la promesa de Jorge Luis García Carneiro, primer ministro del Ministerio de Participación Popular y Desarrollo Social, que la creó.
Carneiro aseguró que acabaría con la indigencia en 2007. Falta casi un semestre para que termine el año y la situación tiene a los responsables del ministerio –ahora encabezado por David Velásquezdesbordados.
Hace 17 meses, la misión contaba con el Terminal de Oriente y 2 núcleos endógenos como centros propios; igualmente, se apoyaba con 4 granjas Oasis –centros de rehabilitación de la iglesia Oasis Internacional-. Hoy sólo sigue contando con el Terminal -que está siendo ampliado-. Aparte, ha hecho convenios con 21 centros especializados en drogadicción, enfermedades terminales y ancianos, entre otros.
Su presupuesto actual es de 180 millardos.
"En Caracas no cabe más nadie. Nuestro problema más grave es el de infraestructura. Si yo tuviera más centros sería diferente, pero no los hay", reconoce Joel Botinni, coordinador metropolitano de la misión. Botinni explica que desde que el presidente Hugo Chávez anunció el inicio de Negra Hipólita, en enero de 2006, se han recogido de las calles de la capital 12.000 personas, un promedio de 700 al mes.
El funcionario de Minpades informa que este año, sólo en los meses de marzo y abril, llegaron 2.000 indigentes a la carpa ubicada en el parque Los Caobos, desde la cual se les asigna a los centros para su recuperación. La coordinadora de del sitio, Yuoarary Carrizales, relata: "La población en situación de calle va creciendo y se nos dificulta la logística. A veces, aunque no debería ser, tienen que dormir en la carpa. Además, estamos recibiendo muchos que vienen del interior".
Un ejemplo sencillo revela el cómo se ha acentuado el problema de la indigencia en Caracas. En los inicios del programa, un autobús hacía operativos para ofrecer atención a la gente en situación de calle y llevarlos a los distintos hogares. Sin embargo, el transporte hizo su último recorrido hace ya casi dos meses. Así lo justifica Bottini: "En ese momento había que buscarlos, pero ahora llegan solos. No tiene mucho sentido si tenemos una cifra tan alta de personas por día.
Atenderlos a todos y pasarlos a los centros es un poco complicado".
Luego, comenta otra de las debilidades de la misión: "Tenemos un problema en la zona metropolitana: que se regresan de los centros a la calle cuando tienen necesidad de droga". Por eso, muchos de los individuos que llegan a la carpa son reincidentes.
Una de las causas de las irregularidades es que no hay una cifra oficial de las personas que viven en las calles de Caracas. Se manejan distintos cálculos, pero con la intención de establecerse metas reales Minpades empezará esta semana un censo.
Para responder a la demanda, el programa está remodelando 2 hogares en Guatire y planea incluir otro en Santa Mónica, que podría ser para niños. Asimismo, está buscando una casa en El Litoral y negociando donaciones de terrenos en el interior. Manejan la posibilidad de utilizar centros para conscriptos, pues se utilizan poco y tienen capacidad para 1.000 personas.
M í n i m a re i n t e g r a c i ó n .
Quienes son rescatados de la calle pasan por un tratamiento de 3 fases, que puede durar un año. Primero son desintoxicados, luego reciben atención psicológica –al tiempo que se busca a su familia- y finalmente reciben preparación laboral para ser reinsertados a una vida productiva y digna.
Hogares Crea ha reintegrado a 53 personas a la sociedad y del Terminal de Oriente próximamente saldrán 35, que se han preparado en la panadería y en el oficio de criar conejos. No obstante, menos del 1% de quienes llegan a la misión logran hacer esto. En Minpades tienen muchos proyectos pero, a falta de casas, no pueden cumplirlos. REGRESAR |