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Cuidado con las medidas sociales. A veces, los gobernantes, por dar una respuesta fácil, de alcance coyuntural a problemas sociales de índole estructural, no se dan cuenta que, muy probablemente, el impacto de ese tipo de acciones produce el efecto contrario al esperado.
Voy a citar como ejemplo, una aleccionadora anécdota ocurrida durante la liberación del control de cambios del segundo gobierno de Rafael Caldera. En aquel entonces, se anticipaba que el overshooting (término de los economistas para referirse a una alza abrupta en la evolución de una variable) del tipo de cambio iba a ser tan marcado, que el efecto sobre el bolsillo de los sectores más pobres sería devastador. Así, el gobierno decidió acompañar la liberación del tipo de cambio con un paquete social de medidas.
Entre las acciones del plan compensador algunos recordarán el famoso Plan Arepa, similar, al Plan Vaso de Leche que consistía en suministrar un vaso de leche diario a los niños escolares. Por su parte, el Plan Arepa no solo suministraba un vaso de leche, sino también, una arepa rellena de queso o diablito a los niños sin escolaridad. Ahora bien, ¿cuál fue el efecto de la medida? Pues lamentablemente muchos padres en situación de pobreza extrema, al ver que los niños sin escolaridad recibían una arepa, además del vaso de leche, obrando en forma responsable, comenzaron a sacar a sus niños del colegio para aprovechar la fabulosa ocasión. Es decir, la medida fue una soberana metida de pata.
Recientemente, el presidente Chávez hizo el anuncio de dotar de una beca a las madres pobres. En principio estoy de acuerdo con la idea de que la mejor política social contra la pobreza debe emprenderse con una perspectiva de género porque un vientre pobre pare un niño pobre. Sin embargo, la medida propuesta tendrá, con toda certeza, efectos colaterales muy peligrosos.
¡Señor Presidente! Con todo el respeto que su persona se merece, me imagino que ni usted ni sus asesores vislumbraron los abominables efectos que su medida está en potencialidad de producir. Tan solo le mencionaré el embarazo precoz y dejo a su equipo el ejercicio mental de imaginar y anticipar el resto.
Reconozco que esta vez trasgredí las reglas de mi propio estilo de escribir, pero el tono del presente artículo es parte del mensaje: Chávez una vez tú mismo dijiste con respecto de tu amiga Condoleezza Rice, a las mujeres ni con el pétalo de una rosa. Estamos a tiempo de enmendar, porque de lo contrario te atormentará la idea de cada mujer pobre y adolescente que dejas preñada dándole una condena vitalicia de pobreza. Si quieres ayudarlas, cuídale los niños, llévalas y tráelas del trabajo, defiéndelas de los patronos machistas, alégrales sus vidas con esparcimiento, escóltalas en las calles y vela por su educación y salud y la educación y salud de sus hijos. Por favor, no les des dinero “premiando” su condición de madre pobre. REGRESAR |
| Fecha publicada: 21/05/2007 Fuente: VEA Tema: salud
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