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Tal vez el mayor impacto del cáncer renal es que puede pasar mucho tiempo sin que se sepa que existe. Las señales de su crecimiento son tan poco claras, que difícilmente podrían ser relacionadas con un problema en los filtros del organismo. Es decir: nadie pensaría que la pérdida de peso, o la molestia en la parte baja de la espalda, o la fiebre, son provocados por un tumor que crece en los riñones.
Hay otro impacto, pero positivo, en cuanto al cáncer renal más frecuente (el carcinoma epitelial de células claras, que representa 90% de los casos): un tratamiento que se administra por vía oral, y que puede ayudar a las y los pacientes a disfrutar de mejor calidad de vida. Esa terapia (sorafenib) es mejor tolerada que otras, asegura José Luis González Larriba, profesor asociado del departamento de medicina de la Universidad Complutense de Madrid y jefe de la sección de oncología médica del Hospital Universitario San Carlos de Madrid.
González visitó Venezuela la semana pasada. Explicó que este medicamento "representa un cambio radical en el combate del cáncer renal. La persona puede consumirlo en su casa, sin ir a un hospital. 7 u 8 de cada 10 personas consiguen reducir el tamaño del tumor o de la metástasis, o dejar ese tumor detenido durante años".
Otra ventaja, recalca, "es la tolerancia. La terapia es excelente, puede generar un poco de decaimiento, pero es mínimo. Hay estudios que reportan la reducción de las lesiones, y la persona puede moverse y salir. La sobrevida, en promedio, es de más de 20 meses, y algunos pacientes pueden vivir más (4 o 5 años). Hay que recordar que estos pacientes, con los tratamientos anteriores, iban a morir en poco tiempo, y con una calidad de vida muy mala". El fármaco se utiliza por tiempo indefinido.
Es probable que con el empleo de la droga se pueda evitar la eliminación del riñón mediante cirugía, o al menos, complementar la extracción renal para frenar el avance de las células malignas. Pero estas opciones todavía se encuentran en estudio. "Hasta la fecha se ha demostrado que el sorafenib beneficia en caso de enfermedad que ya hizo metástasis".
Poco expresivo.La incidencia del cáncer de riñón es menor que la de otros cánceres. Según González Larriba, es de 4 a 8 individuos por cada 100.000 habitantes. Suele presentarse a partir de los 30 años de edad, y hasta los 70 años, aun cuando su "pico" se registra a los 60 años. Del origen poco se sabe.
Se han citado, entre otras posibilidades, la adicción al cigarrillo, la enfermedad quística renal y los ambientes contaminados (con humo o en minas de carbón).
Los libros de Medicina dicen, subraya el especialista, que hay tres síntomas claros del carcinoma renal: la expulsión de sangre por la orina, el dolor en la zona lumbar y la fiebre. Los hechos son muy distintos.
"En la realidad, vemos que habitualmente se presenta con dolor lumbar, malestar general y pérdida de peso. Lo más común es que se lo encuentre como resultado de un hallazgo casual, al hacer una ecografía o una tomografía; en mujeres que se someten a revisiones ginecológicas u hombres con trastornos prostáticos.
A veces debuta con metástasis en huesos o pulmones, y no se sabe de dónde procede esa metástasis, hasta que se localiza la lesión".
Como no hay pruebas de rutina que lo descubran, hay que sospechar que algo está mal, o esperar que la casualidad ayude.
La forma de combatir la enfermedad es quirúrgica.
"Cuando el cáncer está localizado, con la operación conseguimos la curación, porque quitamos el órgano y los ganglios de los alrededores".
Tal como lo sostiene González, no hay que temerle a la extirpación de lo dañado, porque una persona puede vivir con un solo riñón. REGRESAR |
| Fecha publicada: 22/05/2007 Fuente: El Nacional Tema: salud
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