Una pared que alude a la misión Negra Hipólita oculta una realidad que pocos pueden imaginar. En la urbanización Los Chorros, la casa del Instituto Nacional del Menor (Inam) que durante años fue administrada por la Fundación Atenea, tiene ahora una nueva función. No es precisamente dar atención a indigentes, tal y como es deber de la misión.
La treintena de pequeños en situación de riesgo que vivían en esas instalaciones permanece ahí. Pero, junto a ellos, 17 familias que suman 42 personas, conviven en precarias condiciones. Antes, dormían en las calles, perdieron sus casas o migraron a la capital a la espera de un hogar. Ahora, el Ministerio de Participación Popular y Desarrollo Social ha hecho del lugar un centro "temporal" mientras logran acceder a una vivienda.
Amm Rosikler vivía en Catia, en una habitación de una casa cuyo dueño era consumidor de drogas. Perturbada por la situación, luego de una breve estadía en un geriátrico solicitó ayuda al Minpades.
"Le llevé una carta a David Navarro y le dije que quería una habitación para mi sola porque no me gustan los ancianatos", recuerda. Hace seis meses fue trasladada al lugar.
Como Rosikler, todas las personas que habitan el lugar mencionan dos nombres como contactos: David Navarro, coordinador de Atención al Ciudadano y Maritza Abreu, asistente de la esposa del ministro David Velásquez. A través de ellos han conseguido una habitación.
La casa ha desvirtuado su objetivo. Iba a ser absorbida –como todas las instalaciones del Inampor el Minpades y se iba a convertir en un centro de la misión Negra Hipólita. Pero, mientras siga ocupada, no se puede utilizar.
Navarro se defiende: "No todas las familias entraron pormí. Una de ellas ya estaba desde la gestión del ministro anterior (Jorge Luis García Carneiro). Otras fueron identificadas en la carpa en Los Caobos y como no había dónde ubicarlas, usamos como medida temporal ese centro".
En Minpades poco hablan de la iniciativa que es producto de la improvisación. En parte, porque temen que el edificio –que ya tiene los espacios copados-, llegue a escapar de sus manos. "Tenemos ciertas reservas porque esto se va a llenar de gente buscando casas y no es la función de Negra Hipólita", reconoce Joel Bottini, coordinador metropolitano de la misión.
Mientras Navarro acepta que la vivienda no es pertinencia de Minpades, Bottini explica por qué con las personas que habitan en el lugar se ha hecho la excepción: "No queremos dejarlos en la calle, sobre todo porque tienen menores de edad y no tenemos ningún centro afiliado a Negra Hipólita que acepte familias".
Para solucionar el problema, el ministerio está buscando viviendas en el mercado secundario a través de Fundacomún.
Los dos baños que comparten quienes están distribuidos en 10 habitaciones tienen filtraciones. En la casa se han presentado casos de tuberculosis, una mujer se provocó un aborto, hay riñas frecuentes y el olor por la suciedad se percibe desde la entrada.
A Miguel Ruiz, encargado de las instalaciones, le ha tocado poner dinero para comida y salir de noche para el hospital. Pide elementos de limpieza, medicinas y la presencia de plomeros, electricistas y personal de aseo. Las habitaciones parecen ranchos y no hay trabajadores especializados que velen por esas familias.
David Navarro se cuestiona y se responde él mismo lo que está a la vista de quienes logran entrar al edificio: "¿Es un problema Los Chorros? Sí.
Digamos que no hemos dado la mejor solución. ¿Está siendo atendido el problema ahora? No, es verdad. Hay que hacer un mayor esfuerzo". REGRESAR |