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En sueños, los viajes al litoral siempre se han hecho en tren, desde un vagón que permita descender desde Caracas, entre las verdes montañas, hasta ver la línea del Caribe. Siempre se han quedado en la mente de los guaireños, porque después de que dejara de circular en 1951 el único ferrocarril entre la capital y La Guaira, construido en 1883 por Antonio Guzmán Blanco, las nuevas vías férreas para cruzar el Ávila no han superado la etapa de proyecto.
Actualmente, la idea de que Caracas se conecte por medio de un tren con el litoral resurge, como lo hizo en los gobiernos de Luis Herrera Campíns y de Rafael Caldera, cuando se retoma la idea de construir un tren para el litoral.
Sin embargo, la idea del momento va cargada de un componente adicional. La propuesta que se está barajando en los laboratorios de investigación de los ministerios de Defensa e Infraestructura y de la Universidad de los Andes es construir un tren electromagnético, que haga al país "soberano tecnológicamente", tal como ha señalado el profesor jubilado Alberto Serra, su creador.
Esta tecnología, que sólo existe de manera experimental en Japón, Alemania, y de forma incipientemente comercial en Shangai, China, debe sortear los 1.000 metros de desnivel que separan a Caracas del litoral, que alcanzan una pendiente de hasta 7%. Si se concreta este proyecto sería el primer tren del mundo en subir una cuesta tan inclinada.
Tomás de la Barra, asesor internacional en materia de transporte, señala que los trenes electromagnéticos son una opción poco factible para el litoral, porque en la zona se conjugan dos de las principales trabas de esta tecnología: las pendientes y la dificultad de atravesar túneles, que sería necesario en el caso venezolano.
"Son modelos experimentales, y incluso ahora se está evaluando si la rapidez es un valor para los pasajeros, antes que la frecuencia de circulación".
El proyecto de Serra aún está en estudio, como aseguró ayer el ministro de Infraestructura José David Cabello. Se está definiendo el trazado y el costo de la obra. El de Shangai costó 1,2 millardos de dólares hacerlo hace casi 4 años.
Para De la Barra debería evaluarse si esta zona requiere un transporte masivo de alta capacidad, en vista de que sus posibilidades de expansión urbana están muy limitadas. En su opinión, en la nueva autopista que se construirá, sobre la que se están evaluando varios trazados, debería desarrollarse un sistema expreso de Metrobuses o de transporte público a diesel, que en una hora pico podrían movilizar hasta 30.000 personas. La vieja autopista debería quedar para alimentar las comunidades que están asentadas en la vía como los barrios El Limón y Tacagua que deben atravesar una alcantarilla para entrar a la vía. REGRESAR |
| Fecha publicada: 23/05/2007 Fuente: El Nacional Tema: transporte
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