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| Venezuela está sumida en un proceso de estanflación que arrancó en el segundo trimestre del 2009 y que en 2010 se agudizará. El año pasado la economía cerró con un decrecimiento del PIB de 2,9% y una tasa de inflación de 25,1%. Actividades económicas fundamentales como la manufactura cayeron 8%, lo que confirma lo pronunciado del proceso de desindustrialización que desde 1996 afecta a Venezuela. Llama la atención la significativa declinación de la inversión que por segundo año disminuyó a un ritmo superior a 5%. En otras palabras, no sólo cae la economía hoy sino que también lo puede seguir haciendo en el futuro sino se retoma la inversión. Es difícil porque el gobierno aplicó una política muy severa de controles de precios y de cambio que liquidó la rentabilidad de los sectores productivos y limitó el acceso a las divisas para las importaciones. Adicionalmente, se reformó la ley de expropiaciones y ahora se le confirieron al gobierno facultades para expropiar cualquier empresa sin mediar previamente un justo pago. En otras palabras, se ocupa el establecimiento y luego comienza un largo período para alcanzar un acuerdo sobre el pago del negocio expropiado si es que finalmente se paga. En estas condiciones es imposible que haya inversiones en Venezuela. Energía barata Una de las debilidades de la economía es una crisis en el suministro de electricidad originada en 2 factores: la prolongación de la sequía y la falta de inversiones en la generación de energía termoeléctrica para suplir la deficiencia del suministro de hidroelectricidad. Ello se tradujo en cortes de energía que afectan a buena parte del territorio nacional, especialmente a la industria con lo cual se profundiza la recesión, en una nación que si algo abunda son fuentes de energía barata. Sobre la inflación, su persistencia causa efectos devastadores sobre los salarios. En el 2008 y 2009, las remuneraciones disminuyeron en 9,0% y 8,0%, respectivamente, lo cual en un contexto de contracción de la actividad económica profundiza la tendencia declinante de la producción. Esto ha ocurrido en un contexto de ingentes recursos fiscales por el aumento vertiginoso de los precios del petróleo. Para 2010 la economía va a seguir cayendo y las tensiones inflacionarias serán mayores que en el 2009. José Guerra REGRESAR |
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