|
|
|
Un segundo derrumbe del precio del crudo, comparable a la caída registrada a finales de 2008, es un escenario probable y no muy lejano, a juicio del experto petrolero y profesor de la UCV Mazhar Al Shereidah.
El componente especulativo en el precio del barril llega hasta 30%, afirma Al Shereidah, factor que se ha acrecentado desde 2007 cuando los capitales comenzaron a escapar del sistema financiero enrumbado a la crisis.
'Me temo que estamos al final de un ciclo de alzas de precios que llevaría a un promedio de 50 dólares el barril.
A partir de allí, el precio podría experimentar una nueva baja de hasta 30 %', sostiene el profesor del postgrado petrolero de la UCV.
'El descenso de los precios es un resultado inevitable. La demanda está bajando independientemente del precio.
En un periodo muy corto, entre 2000 y 2004, la cotización aumentó 100 %. La reacción lógica es la de frenar el consumo. La racionalidad del consumidor lo lleva a invertir cada vez más para expandir la capacidad de producción y como quiera que la inversión en costosa, una vez que se cuenta con esta capacidad adicional se coloca en el mercado, se genera sobreoferta y esto disminuye el precio'.
-¿Esto puede ser un aliciente para que se consuma más? -Nadie puede comer más de lo que puede digerir. Lo vimos en el caso de Japón y Europa Occidental, cuyos niveles de demanda desde los 70 se estancaron. Japón, que consumía más de 5 millones de barriles diarios, hoy está en tres millones y medio, pues hacen un uso más eficiente de la energía. La eficiencia energética, hablando llanamente, es enemiga de las expectativas de exportador del petróleo. Hay estudios que dicen que para 2016 en China, el país cuya demanda crece más rápido, va a haber más carros eléctricos que en Estados Unidos.
-¿Qué podemos esperar para 2010? -El promedio va a estar en 60 dólares o menos. Buena parte de la composición del precio actual viene por especulación.
El mercado de futuros es el refugio que busca el inversionista que no puede colocar su dinero en el sistema financiero colapsado. Viene acudiendo a lo largo de los últimos tres años a la compra de petróleo en papel. Hubo una corrida a finales de 2008 y no excluyo la posibilidad de un escenario, que puede llamarse pesimista, de una repetición de aquella experiencia. En aquel momento el factor financiero en el precio, lo que se llama la fianciarización, estaba en casi 60 por ciento, ahora mi estimación es que el actual precio hay por lo menos 30 % de factor especulativo que no tiene que ver con los fundamentos del mercado, ese factor puede estallar en cualquier momento, tan cerca como en el segundo semestre de 2010 y eso haría bajar el promedio del año.
-¿Qué papel puede jugar la OPEP en esta circunstancia? -Existe la tendencia a creer que los precios están en un determinado nivel gracias a las acciones de la OPEP. Desde luego que la organización se siente feliz con este nivel de precios, pero el mérito no le corresponde a ellos, porque, del acuerdo de recorte de la producción de 4,2 millones, el cumplimiento para diciembre fue de 55 %. Los países OPEP han continuado con sus inversiones para expandir la capacidad de producción, actualmente tienen una capacidad cerrada en el orden de los 6 millones de barriles diarios y en manos de los consumidores hay 7.000 millones de barriles en forma de inventarios.
-¿Le conviene a la organización que el precio se dispare? -Cuando habla el secretario general de la OPEP dice que con 70 dólares están contentos, mientras el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía afirma que con un precio de 80 dólares la economía mundial no correría peligro. Quiere decir que la OPEP es más modesta que los consumidores, porque está consciente de que en la medida en que aumente el precio, más rápidamente se va a aplacar el apetito del consumidor, se va a decidir por ser más racional en el consumo de petróleo e ir sustituyéndolo por fuentes menos contaminantes.
-La OPEP cumple 50 años en 2010, ¿se justifica hoy su existencia cuando los exportadores no OPEP son mucho más numerosos y producen más? -Hay que repetir la frase: si la OPEP no existiera, habría que inventarla, tanto para los consumidores como para los productores. De no existir, tuviéramos en el mercado los dos millones de barriles que efectivamente fueron recortados.
Estaríamos en presencia de un mercado libre y el precio bajaría. Esto dificultaría a las empresas hacer las inversiones más costosas que se requieren para aumentar las reservas.
-¿A qué se debe la alta volatilidad del precio del petróleo? -Una de las respuestas mías es que estamos en un proceso de transición energética.
Entre 1945 y 1975 tuvimos un proceso similar, cuando el petróleo y el gas desplazaron al carbón como fuente energética dentro de la matriz mundial. El precio para la industria petrolera en general es un indicador importantísimo para poder planificar las inversiones. En 1972, la cotización estaba en 3 dólares y en el 80 llegó a 34. El resultado de esta multiplicación por 10 fue una conciencia mundial sobre la necesidad del ahorro y de recurrir a fuentes alternas.
Esto le abrió el camino a un conjunto de países que ingresaron a la categoría de exportadores no OPEP: Noruega México, Egipto, Yemen. Ahora, a partir de 2004, estamos en presencia de otro período de transición energética con un promedio de 40 dólares desde entonces. Este nivel es lo que yo llamo la red de seguridad, como en el circo, para las inversiones de las empresas petroleras, pues asegura la rentabilidad del crudo proveniente de las islas Malvinas, de las arenas bituminosas de Canadá o de la faja del Orinoco. Ya hay como 60 países que producen petróleo, los que exportan están en el orden de 30, cuando en los años 60 eran 5 ó 6. Eso da una idea de cómo el universo de exportadores se va ampliando y además constituye un paso adelante en el desplazamiento paulatino del petróleo a favor del gas natural y de las fuentes alternativas.
-Con este panorama, ¿es rentable a largo plazo la Faja del Orinoco? -Esos yacimientos demostraron su rentabilidad económica en 2001, cuando salió la primera producción de Sincor. En ese momento el precio estaba en 25 dólares, hoy, con el precio multiplicado por tres, extraer petróleo de la faja es enormemente rentable y las inversiones son muy ventajosas. Gracias a los precios actuales -un promedio de 50 dólares para la década- se ha abierto el horizonte, se ha ampliado la frontera hacia lo que se conoce como las nuevas provincias petroleras, están entrando los crudos más costosos, los depositados a mayor profundidad, en los lugares más complejos, hasta en el Ártico. Es impresionante la profundidad que se ha alcanzado en las costas de Brasil, en el Golfo de México, en el Golfo de Guinea. La industria petrolera transnacional se esta focalizando en los enormes yacimientos de gas y de petróleo que existen costa afuera. REGRESAR |
*** noticias no disponibles *** |
|