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Si bien en sus inicios la telefonía móvil celular fue concebida sólo para voz, gran parte de su evolución, a mediados de los años noventa, estuvo dirigida a lograr más velocidad para la transmisión de datos.
En paralelo con el desarrollo de una mayor capacidad para el acceso a Internet a través de los celulares –de cobertura nacional e internacional, usando el roaming de datos– han surgido varias tecnologías de acceso inalámbrico con diferentes radios de cobertura: la comunicación Bluetooth, con alcance de pocos metros; las redes locales inalámbricas o Wi-Fi, cuyo alcance llega a unos 100 metros, y redes de alcance metropolitano, como la denominada Wi-Max, entre otras tecnologías.
En el caso de las redes celulares, como medio de transmisión de datos, las operadoras móviles invirtieron centenares de millones de dólares en actualizaciones.
Tanto las redes CDMA de Movilnet y Movistar como las redes GSM de Digitel y la recién implantada por Movistar son de segunda generación en cuanto a la velocidad de acceso a Internet.
Pero ¿cómo se combina esta capacidad de datos inalámbricos con las otras tecnologías de comunicación sin hilos? Ámbito local.
De las tecnologías de comunicación inalámbricas mencionadas, la de redes locales, Wi-Fi, es tal vez la de mayor desarrollo después de la celular.
Esto ocurrió en gran parte por una estrategia de la fabricante de procesadores Intel que introdujo en marzo de 2003 la tecnología Centrino, una plataforma de conectividad móvil en los computadores portátiles.
Existían equipos para armar redes inalámbricas locales que permitían compartir un acceso de banda ancha a Internet, pero fue el hecho de que Intel ofrecía a los fabricantes de portátiles la posibilidad de entregar estos equipos con la conectividad integrada lo que dio un auge decisivo para la proliferación de las denominadas zonas Wi Fi en hoteles, aeropuertos, cafés y otros sitios públicos.
Proveedores de banda ancha, como Cantv e Intercable, ofrecen a sus clientes acceso gratuito a Internet en más de un centenar de zonas Wi Fi, mientras que otros usuarios pueden acceder con tarjetas de prepago. Pero, al mismo tiempo, hay algunos modelos de teléfonos celulares que tienen capacidad Wi Fi. Es aquí donde surgen los primeros conflictos.
Factura de datos.
Para un usuario que tiene banda ancha en su casa o en su oficina, y que además cuenta con el acceso Wi Fi en esos lugares, es más cómodo –y muchísimo más barato– acceder a Internet con su celular a través de la red Wi Fi que usando los planes de datos que ofrece el operador de telefonía móvil. Es tal vez por eso que vemos tan pocos teléfonos con capacidad Wi Fi en el mercado venezolano.
Hay además otros riesgos para los operadores de telefonía móvil: si los usuarios celulares prefieren usar el enlace local inalámbrico para los datos, también pueden cursar llamadas a través de los servicios de voz paquetizada como Skype.
En otras palabras, con un celular habilitado para Wi Fi y un software como el de Skype, las llamadas telefónicas a otros afiliados al servicio Skype son gratuitas. Incluso las llamadas a teléfonos convencionales –aún las internacionales– son entre 10 y 20 veces más baratas que las realizadas a través de la red celular.
A medida que la tecnología celular entrega más capacidad para el acceso a los datos, argumentan los operadores, la necesidad del enlace Wi Fi se hace innecesario. La tecnología HSDPA, la última actualización de las redes celulares, ya vigente en Europa, Asia y EE UU, muestra velocidades de transferencia de datos de entre 2 megabits por segundo y 14 megabits por segundo.
Del PAN al WAN.
La red inalámbrica más reducida, la llamada red de área personal (PAN, por sus siglas en inglés) es aquella facilitada por la tecnología Bluetooth, que permite conectar computadoras portátiles, cámaras, celulares, consolas de video juegos e impresoras a través de radiofrecuencia de corto alcance.
Por ejemplo, la aplicación más conocida de Bluetooth es la de la comunicación entre un celular y un audífono inalámbrico. Mientras que algunos computadores portátiles traen ya la conectividad Bluetooth incorporada, la mayoría de los notebooks y computadores de escritorio requieren un dispositivo USB –similar en tamaño a un pendrive– para comunicarse con celulares y otros aparatos habilitados para esta tecnología.
En el otro extremo del alcance de las tecnologías inalámbricas se encuentran las redes Wi Max, cuyas antenas pueden cubrir áreas de varios kilómetros y que se han venido desarrollando como un complemento de las redes celulares.
Los despliegues de prueba de Wi Max realizados, como las pocas operaciones comerciales puestas en marcha, tropiezan con la dificultad de la casi inexistencia de celulares o dispositivos receptores que permitan aprovechar esta tecnología. REGRESAR |
| Fecha publicada: 24/05/2007 Fuente: El Nacional Tema: telecom
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