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| A principios de año todo eran rosas: los brasileños de Petrobras se encargaron de gritar a los cuatro vientos que la idea de un megagasoducto suramericano -de Venezuela a la Patagonia Argentina- no había sido de Chávez, sino de uno de sus técnicos. Nada más recurrir al archivo y puede irse descubriendo como del entusiasmo se fue pasando a un sentimiento más tibio, y poco a poco a una mal disimulada indiferencia. Cuando muchos tildaban al proyecto de fantasioso e inviable, Petrobras -aupada por el gobierno de Lula da Silva- insistía en su defensa, pero ya no: el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli aseguró en Sao Paulo que los múltiples obstáculos al gasoducto sólo permitirían su construcción de aquí a 30 años. "No es fácil, pero es posible", aseguró, más cortés que valiente REGRESAR |
| Fecha publicada: 24/05/2007 Fuente: Descifrado Tema: petroleo
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