En la parte alta de Brisas de Propatria hay miles de ranchos y casas pero muy pocos títulos de propiedad. Los terrenos, en su mayoría municipales, se compran y se venden, pero como se trata de negocios hechos al margen de la ley a nadie le entregan un pedazo de papel en donde quede constancia de esa operación comercial.
Como una manera de ayudar a estas personas, que no sólo pagaron por un terreno sino que además han invertido en la construcción de sus casas, el Cabildo Metropolitano, por iniciativa del concejal Máximo Sánchez, inició un operativo para dotar a los vecinos de títulos supletorios, los cuales se introducen ante un tribunal y les otorga propiedad sobre sus bienhechurías (no sobre los terrenos), es decir, se reconoce todo el dinero que han invertido en el terreno en el que viven.
Alfonso de Conno, que es una de las personas que ayuda a los habitantes del barrio Cruz Alta a medir sus terrenos, cuenta que el operativo ha sido todo un éxito porque la propiedad es algo que brinda certeza en un lugar donde todo es incierto: 'Se trata de proteger la inversión y por eso el operativo ha tenido tan buena acogida. Incluso ha venido gente de los barrios vecinos que también quiere tener títulos supletorios. Hemos hablado hasta con gente del kilómetro 4 de El Junquito'.
Juan José Carrillo, habitante del barrio El Quilombo desde hace 3 años, cuenta que jamás ha tenido un papel de propiedad de ninguna vivienda. Durante 27 años habitó una casa que él mismo construyó en un terreno luego declarado de alto riesgo en el kilómetro 7 de El Junquito, pero se mudó antes de que se cayera. 'Eso de no tener papeles de tu casa es como andar sin cédula', dice.
Para Carmen Escobar, vecina del barrio Cruz Alta, lo más importante del título supletorio que muy pronto tendrá en sus manos es que con él podrá por fin aspirar a algún préstamo para rehabilitar su vivienda. Ella trabaja como obrera en el Ministerio de Educación y no tiene ningún otro aval para que le otorguen un préstamo.
María Jiménez, de Brisas de Santa Cruz, se encuentra con un problema cuando tiene que hablar sobre los linderos de su vivienda (cada quien debe dar una detallada descripción de su casa y terreno: metros, materiales, inversión, límites): por el norte limita con una calle pero ella no sabe el nombre. No es su culpa: en este fin de mundo las calles no tienen nombre.
As´í describe su casa: 'Piso de tierra, paredes de bloque, techo de zinc, un cuarto y una cocina en un solo ambiente, no sé cuánto mide, no hay ventanas, no hay baños'. ¨Por ese terreno su esposo pagó 15 mil bolívares fuertes, en esa casa vive con él y sus cinco hijos.
Siente que ahora estará un poco menos desamparada y cree que si todos sus vecinos consiguen un título supletorio entonces será más fácil introducir proyectos para que les hagan tuberías (ella ni agua tiene en su casa, porque le están cobrando mil bolívares que no tiene para que una manguera llegue hasta su rancho). Su sueño de tener un baño propio, su mayor anhelo en casi medio siglo de existencia, podría entonces hacerse realidad. REGRESAR |