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El Gobierno quiere impedir que la gente fume, y prohíbe la producción de tabaco. A los pocos días se retracta, ante una batalla perdida. Pienso que es otra manifestación de la ideología del régimen: hay que abolir la libertad. Sin embargo, extraña que combata el cigarrillo y no el alcohol. O que anuncie que va a despenalizar el aborto, o que intente educar supliendo la responsabilidad de los padres. Lo de siempre: colamos un mosquito y nos tragamos un camello.
La mejor educación ha sido siempre la que fomenta la libertad. No hacemos nada con forzar las situaciones, con obligar a cumplir lo que consideramos conveniente para otros. Ciertamente, hay una etapa de la vida en que hay que obligar a los niños a hacer determinadas cosas. En ese caso, los padres suplen su inmadurez. La buena educación está en que descubra y quiera libremente alejarse del mal.
El orgullo de un padre es ver cómo crecen sus hijos usando inteligentemente su libertad. Hay algunos padres que piensan que los hijos nunca van a volar solos. Crecen así bajo el amparo del ala materna o paterna, sin ocasión de madurar.
Educar en libertad no consiste en poner o quitar trabas a la conducta, sino en enseñar a elegir lo que es bueno y valioso; y en función de eso, decidir. Pienso que los venezolanos ya estamos creciditos como para darnos cuenta de lo que nos conviene. No nos conviertan en bonsais.
Señores: ¡Permítannos fumar con tranquilidad! Que nosotros no queremos impedirles que se tomen unos tragos con sus amigos. Sólo me atrevería a decirles que pocos, porque si abusan, pagarán las consecuencias. Recuerden el dicho: "Dios perdona siempre; los hombres algunas veces y la naturaleza nunca". No nos priven del mayor tesoro humano: la libertad.
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| Fecha publicada: 31/05/2007 Fuente: El Universal Tema: gobierno
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