La nueva política cambiaria venezolana para adquirir divisas en un tercer mercado oficial, ha puesto en jaque a la innovación tecnológica que llega al país y, por supuesto, está a punto de cerrar una ventana al disfrute de las últimas novedades y tendencias en productos a los ciudadanos y a las empresas.
Innovaciones como la Televisión en Tercera Dimensión, los teléfonos inteligentes y de grandes capacidades, así como los electrodomésticos y equipos electrónicos de consumo, entre ellos neveras con capacidad de acceder a Internet y equipos que puedan manejarse remotamente, entre otras cientos de novedades, es posible que no puedan ser vistos, manejados y adquiridos por los consumidores locales en los próximos meses o que sus precios se incrementen más, pues el acceso a las divisas para su importación ahora será mucho más restringido.
Los importadores están de cabeza. Su radio de acción, de unos cuatro millones de dólares promedio de requerimientos de divisas mensuales, que se buscaban por el mercado permuta, pues muy pocas veces el acceso a Cadivi era efectivo, se reduce a $350 mil al mes. Más grave aún.
No podrán buscar divisas por un cuarto camino, a menos que la Ley cambie nuevamente, pues, por ahora, se enfrentan a un delito cambiario y la cárcel les espera.
Un conocedor del tema en profundidad, que como se ha hecho costumbre en el país prefiere declarar en la oscuridad de la fuente reservada, describe que la medida no sólo generará una crisis en todos los sectores económicos del país, tanto los pocos que producen como los que deben importar por escasez de materia prima y desarrollo nacional, sino que también generará una mayor corrupción, pues 'con este nuevo mecanismo se creará una especie de conucos económicos y empresas de maletín, que se registrarán para importar el tope máximo mensual y continuar con la corrupción campante a través del dólar'.
Además, destaca que los importadores, los que tengan la capacidad, tendrán que comenzar a diversificar sus áreas de negocios y crear pequeñas empresas de cada necesidad de divisas que tienen para así poder lograr aglutinar el monto de necesidades de dólares mensuales y no cerrar sus negocios. 'Por ejemplo, la empresa X que importa neveras, lavadoras, cocinas, etc, bajo un mismo registro, ahora tendrá cinco registros y, por cada uno de ellos, tendrá que solicitar los dólares para traer los equipos', dice.
¿Pero y esto en qué mejora? En nada, porque los caminos serán más engorrosos, no tendrán la certeza de que recibirán los dólares ni siquiera por el SITME y, además, el crecimiento de los gastos y costos de esas nuevas compañías incrementarán aún más los precios de los productos.
Para las empresas medianas y pequeñas, que se nutren de la importación de los grandes mayoristas y distribuidores, así como de las empresas transnacionales instaladas en el país, la nueva política a través del SITME podría ser una opción, pero el sólo hecho de tener que convertirse en importadores les acarreará más desgaste, gastos y el efecto de entrar en un mercado que no conocen, también les puede salir costoso.
En segmentos como la telefonía móvil, TV por Suscripción y los proveedores de Internet, así como las empresas que comercializan equipos de computación, el SITME no es una solución, pues sus necesidades van más allá de los $350 mil mensuales que tienen posibilidad de solicitar y, si han obtenido liquidaciones por Cadivi, algo inusual en los últimos tiempos, el sistema no es una opción para ellos.
La innovación en Venezuela, la importada, está en crisis y la nacional, ni siquiera ha comenzado. Las propuestas estatales en decenas de intenciones requieren materia prima importada y el fracaso de muchas, como Vtelca, VIT, que no han cumplido con sus metas anuales, son el reflejo de la escasez y limitación de las divisas. REGRESAR |