El gobierno terminó con el negocio de las casas de bolsa y las sociedades de corretaje y afines. La mitad de los dueños de esos negocios se fueron a otro país, algunos están presos o buscados por la justicia. Sus tres mil empleados, se quedaron guindando. Y todo, restando algún subproducto correspondiente a algunas enemistades de esas de quítame la pajita en el hombro de las altas esferas con los empresarios, se debe a que había que acabar con la sombra que se comió al bolívar fuerte, el negocio del dólar permuta. Era la única ventana legal en el sector privado para hacer lo que uno quisiera con su dinero, aunque se pagase el bolívar cinco veces su valor de cambio oficial frente al dólar. Un subproducto del mismo negocio, las páginas web que daban el precio del dólar callejero, el dólar del aeropuerto, el de la frontera y además promovían las casas que te tramitaban a uno el asunto, desaparecieron de la web una tarde de nervios, entre maletas para Aruba y Miami y desapariciones estilo Houdini. De tener twitter, dos celulares o tres, página web, blog, etc, los amigos del cambio permuta pasaron a decir: 'no me llamen más por favor'.
Al día siguiente de la decisión con la que se empezó a perseguir a los dueños y a empleados de casas de bolsa y sociedades financieras, encerrando a algunos tras las rejas, la mayoría seguía sin aparecer, pero los más necesitados, daban la cotización del dólar, ya negro tizón, sólo por teléfono y a los bien conocidos. Al tercer día, comenzaron aparecer las mismas páginas web, pero cada 24 horas cambiaban de nombre, apartando el invicto diario de Cúcuta, que como tiene sede en Colombia, puede decir lo que le de la gana con respecto a cómo se cotiza el bolívar por allá. El gobierno se tardó todo lo que quiso, casi un mes, en reanudar las operaciones legales de compra venta de dólares mediante el nuevo sistema que admite solo a los bancos comerciales en el terreno de juego. Los vendedores que quedaron fuera del marco legal empezaron a sacar tímidamente la nariz y aconsejaban que si había una necesidad muy grande de cash mejor se fuera uno a los bingos. Precisamente, en los bingos y en los hoteles de la boliburguesía, el dólar estaba a millón, a nueve y diez por uno, como siempre.
¿Para qué les cuento esto? Porque hay una animal urbano, conectado en directo con la policía, que actúa exactamente igual a los vendedores del dólar permuta. Y es que en el fondo, hacen la misma cosa en Venezuela: los buhoneros le proveen a uno de todo lo que se quiere tener, pero al gobierno no le da la gana. Unos venden leche, café, sardinas, frutas, atún. Precisamente cuando no hay.
Los vendedores de dólares también Los productos de los buhoneros están sobre una caja, o encima de un mantel, por eso les dicen manteleros. Y los otros se mueven encima de la red financiera mundial de la web. Los unos le corren a la policía. Los otros a SUDEBAN, a la SEBIN y la CICPC. AAAAAgua Los unos dicen: AAAAAgua, cuando llega la policía. Los otros también. La red se pone morada, twitter es fosforescente, avisando cuando, dónde y cómo. Y cuando se desaparece la policía, los buhoneros vuelven con sus manteles, su cajita de ensalada de fruta a l5, su leche en polvo a 25 bolívares el kilo. Y los otros también. Ayer, los manteleros de la permuta, estaban nuevamente a la orden. Con más páginas web. Son los verdaderos héroes de esta patria socialista. Les digo héroes porque arriesgan mas pellejo que cualquier político, de cualquier bando, no hacen ofertas engañosas, no declaran por tv. Su gracia es que ofrecen lo que nadie tiene, todos los días, sin descanso. Tienen inventiva, y voluntad de sobrevivir. Aparecen los del dólar permuta, desaparecen por unos días los vendedores de leche, de papel tualet, de harina precocida. Los policías corren detrás de los buhoneros. La Fiscalía pide privativas de libertad. Los perseguidos aparecen, trabajan, luego gritan,¡¡ahí vienen¡ los otros hacen como que si los persiguen ,después se van. Y comenzamos otra vez. ✍Lucy Gómez REGRESAR |