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En noviembre de 2009 el economista Ángel García Banchs pronosticó que habría una devaluación y una fuerte caída en el crecimiento. Para ese entonces, el resto de sus colegas percibía que el comportamiento de la economía sería muy parecido al de ese año. Pero el tiempo le dio la razón. No sólo se produjo una devaluación de la moneda de 100%, sino que también la actividad productiva se vino abajo.
Para el segundo semestre de 2010 sus perspectivas no son nada alentadoras. Según sus cálculos, el consumo, que es responsable de 70% del producto interno bruto (cantidad de bienes y servicios que produce un país en un año) caerá entre 7% y 8%.
'Se aprobaron aumentos salariales en el primer semestre, pero no se espera ninguno para el segundo a pesar de que los precios sí van a aumentar. Veremos que el poder de compra caerá porque los sueldos son la base fundamental del consumo', señala.
--¿Qué tan grave es la crisis económica en Venezuela? --Muy grave
--¿Por qué? --Por la escasez de divisas, pues el país se ha hecho dependiente de ellas. Por otro lado, las reservas internacionales que están en el Banco Central de Venezuela registran su mínimo histórico en términos de cobertura, es decir, sólo alcanzan para cuatro meses y las operativas (en efectivo) sólo son suficientes para dos meses.
--¿Qué sucedió para que se llegara a este punto? --La inflación y el alto riesgo jurídico y político nos hizo dependientes de las divisas. El alza de los precios fomentó las importaciones para sustituir los productos nacionales, que resulta muy costoso manufacturar.
Igual sucedió con el riesgo, el cual impulsó la demanda de divisas como activo, como refugio.
--¿Qué le queda a la gente común para refugiarse de la inflación? --No hay refugio posible en Venezuela. No existe ningún mecanismo legal para proteger los ahorros contra la inflación y contra el riesgo.
--¿Cuál es la situación que más le preocupa? --Que el Gobierno no busca un acuerdo entre los diferentes actores de la vida nacional: los trabajadores, las empresas, los sindicatos y los gremios empresariales.
--¿De qué servirían tales acuerdos? --La situación económica tarde o temprano generará presiones políticas importantes.
Hay una merma en el apoyo al Gobierno.
--¿Realmente cree que las razones económicas son suficientes como para incidir en la popularidad del Gobierno? --Las razones económicas siempre han estado atadas a la caída de la popularidad de los gobiernos, incluso en la época de Pérez Jiménez.
--¿Cuál fue el elemento económico que afectó esa dictadura? --El gobierno de Pérez Jiménez se retrasó en el pago de las empresas de la construcción y con los obreros, eso le valió la salida. Ciertamente también hubo una caída en los precios del crudo, pero lo fundamental fue que no tuvo recursos para cancelar las deudas con proveedores internos.
--¿Cree que la caída del ingreso se debe a la disminución de los precios del crudo y al descenso de la producción? --Es difícil remontar la situación derivada de la caída de la producción petrolera porque no es posible recuperarla en un plazo menor a tres años. Se deben hacer grandes inversiones que no se están haciendo para poder ver los resultados en el largo plazo. Por otro lado, el Gobierno no controla los precios del crudo y actualmente hay una gran demanda de dólares porque aquí todo es importado, y la alta inflación nos hace a la vez más dependientes de estas compras externas.
--¿El descenso del ingreso puede repercutir en las misiones? --No hay recursos suficientes para cubrir el presupuesto de las misiones. En años anteriores el precio del crudo estaba más alto y no había caído tanto la producción, pero ahora el escenario es distinto.
--¿Cómo afecta esto a los venezolanos más pobres? --Aquí hubo la mayor bonanza de los últimos 30 años que condujo a que los ingresos se multiplicaran, pero ese ingreso no fue producido en Venezuela sino en el exterior. Al repartirse se redujo la pobreza pero no de manera sostenible, pues la única vía de hacerlo es a través de la creación de nuevos empleos que no han crecido lo necesario para reducir la pobreza.
--Pero si hubo esa bonanza ¿Qué sucedió con ese dinero? --Se consumió en importaciones y en la fuga de divisas por la desconfianza. No se invirtió en vías de comunicación, hospitales, escuelas, y se acabó.
--¿Se verá un aumento de la pobreza a partir de ahora? --Quizá la gente no lo nota aún, pero se sentirá en el segundo semestre. Todavía hay reservas internacionales pero en la medida en que vayan mermando, la gente lo sentirá. El problema es que como el precio del crudo no seguirá subiendo, la oferta de dólares no se incrementará a una tasa mayor a la demanda de dólares. Como nos hemos hecho dependientes de los dólares, habrá escasez e inflación. Habrá también mayor desempleo con un crecimiento mínimo de 10% y una proliferación de la economía informal.
--¿Usted habla de restricción de dólares, eso indica que el Sitme y Cadivi no agilizarán la entrega? --Son mecanismos diseñados para restringir la oferta de dólares porque la realidad es que tenemos el mismo nivel de reservas que cuando se produjo el Viernes Negro.
--¿Cree que se pueda producir otra crisis financiera? --La economía venezolana no está nada bien y las cuentas del Gobierno así lo reflejan. Ahora bien, si me preguntan si se va a producir una crisis financiera la respuesta es que no lo creo.
--¿Y en qué se basa para estar tan seguro? --Ahora es cuando está comenzando el control de cambio de las importaciones. Ya no puede haber fugas de divisas porque no hay dólares. La liquidez (cantidad de monedas y billetes, más depósitos bancarios) está represada. Estamos ante un corralito. Y no hay destrucción de bolívares para crear depósitos de dólares en el exterior. Eso quiere decir que es posible una corrida de un banco a otro pero no de depósitos al exterior. La otra forma de que haya una crisis es que la gente saque todo su dinero de los bancos y los guarde debajo del colchón pero eso tampoco es posible porque, y debido a la alta inflación, la gente necesita del efectivo para gastarlo.
--Eso es por el lado de los ahorristas pero ¿y por el lado de la salud de los propios bancos? --Los bancos tienen reservas de liquidez y de capital.
Las primeras van a aumentar con seguridad porque no habrá destrucción de bolívares por dólares. Las reservas de capital dependen de los ingresos financieros y no financieros. Aunque hay suficientes, no estaría mal que el Gobierno pague una tasa de interés por el encaje legal (reservas depositadas en el BCV para cubrir los depósitos). De esa manera, se recapitalizan estas instituciones que están empezando a afrontar un aumento de la morosidad en los créditos al consumo, debido al repunte de la inflación. REGRESAR |
| Fecha publicada: 08/07/2010 Fuente: El Nacional Tema: economia Tags: El Dólar y Cadivi
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