En los momentos actuales, la gente común, los ciudadanos, reflexionan en torno al hecho comunicacional, según nuestro concepto, más terrible de la historia de la comunicación en Venezuela: la clausura de la señal de Rctv, con las consiguientes consecuencias. Por su parte, como buenos censores, quienes la clausuran dicen que no hay un atentado a la libertad de expresión por cuanto se trata, simplemente, "de que se venció la concesión y no se le renovó", como si no fuera esto un clarísimo acto violento contra la libertad de expresión. Con esto amenazan. No la renovaron, la concesión, después de 53 años de tradición e historia, porque no querían que siguiera transmitiendo y por lo tanto al suspender la transmisión, se configuró un golpe contra la libertad de expresión de venezolanos de todos los sectores. Quienes más lo sienten son los más pobres, quedaron sin alternativa. Con esta lógica, que a ellos les parece buenísima, los del oficialismo creen haber logrado salirse del paquete de los atropellos contra la libertad.
Es la lógica ilógica.
No hay más nada que explicar; el planeta entero lo condena con excepción de otros regímenes de índole parecida. Se ha comprendido cuál es la verdad. No importa lo que argumenten. Son planteamientos desde lo ilógico. Se ha cercenado buena parte de la crítica en el país, de eso no hay duda. Como les parecía poco, creyéndose ellos mismos sus mentiras, deciden enviar a un grupo a pintarrajear a Fedecámaras, a Globovisión y a la Escuela de Comunicación Social de la UCV. La idea fue asustar y hacer creer que son muchos los que están de acuerdo con el cierre de Rctv, y que la encuesta que señala que más de 80% de los venezolanos está en contra, es chimba. Los resultados están a la vista y en los oídos, con las manifestaciones y los cacerolazos desde todos los sectores populares de Caracas y, por supuesto, en las urbanizaciones del Este también.
La movilización estudiantil ha sido asombrosa: pacífica y clara: en defensa de la libertad, de la paz y de Rctv. Venezuela democrática no se rinde ni acepta esa forma ilógica de controlar y presentar la vida.
Lo último, la interpretación de unos "semiólogos" en torno a un supuesto mensaje subliminal que estimularía un magnicidio. ¿Serán los del espionaje por DirecTV y la muerte de Montesinos? Periodista / Prof. universitaria REGRESAR |