Gracias a que el filósofo Ortega y Gasset no anda por este mundo, pues si estuviera ahora en su tertulia del madrileño "Café de Pombo", se hubiera muerto de vergüenza, no de susto, al oír las simplezas dichas por dos colegas de nuevo cuño, llamados Luis Alegre y Carlos Fernández, ilustres desconocidos en la caverna filosófica española, pero no en la lista de "favores retribuidos" de la Embajada venezolana en los madriles. Éstos, se presentaron como adalides del proceso en un programa de Antena 3 en España y que Globovisión ofreció el sábado a las 8 de la noche, y de esa forma el país pudiera conocer a tales valedores.
Eran unos filósofos hablando parejito a los alumnos primerizos de la "Misión Robinson", con "chuleta" en las manos extraída del "Libro Blanco" forjado por el ministerio de Willian Lara contra Rctv en la intención de empapelar el planeta de medias verdades y docenas de ficciones que, si leído fuera por el espíritu burlesco del inteligente nazi Goebbels, hubiera proferido: "Herr Larrra, eso parrece el dinamómetro de la dummheit".
En el plató madrileño, para responder a los sofistas que ruborizaban incluso a la moderadora del debate, se hallaban dos pesos duros: Nitu Pérez Osuna y el doctor Troconis, catedrático de la Universidad Carlos III. El pedagogo desmanteló e hizo polvo la indigente y nula filosofía de los filósofos de pantuflas, mientras la Nitu, dejó a los celtiberitos en cueros ya que, como defensores del proceso, resultaron faltos de argumentos y no presentaron veracidades, sino los viejos tópicos repetitivos: "golpistas", "les paga el imperio" y necedades parecidas sin una sola mención a la libertad de expresión que, sin ser perfecta en ninguna parte y hasta abusiva en ocasiones, es un don a preservar.
Hegel, el compañero de Marx, les diría a estos individuos tan irracionales como Sorel y Pareto: "Das Wahre ist Ganze" -la verdad es el todo-.
Antes, el jefe del Estado ya había marcado míni- mo cuando mandó al "carajo" a los extranjeros y nacionales críticos contra la decisión tomada por su real gana contra el canal de Bárcenas, mientras los correligionarios purpúreos le coreaban: "¡Así, así, así es que se gobierna!".
Dos conceptos de profunda ontología que avalarían sin pestañear los estólidos, Alegre y Fernández.
Volvemos a Ortega y Gasset cuando en momentos políticos tan parecidos a los nuestros, exclamó adolorido: "¡No es esto, no es esto! La República es una cosa. El `radicalismo’ es otra. Si no, al tiempo". REGRESAR |