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La FIFA lo acaba de sentenciar, la altura a más de dos kilómetros y medio es perjudicial para jugar fútbol y por tanto, los países que tengan que jugar a ese nivel, tendrán que renunciar que es tanto como decir que Bolivia, Perú y Colombia ya han sido los primeros en poner el grito, curiosamente, en el cielo. Y tienen razón porque luego de cien años de fundado este organismo, con miles de juegos y actividades deportivas a ese nivel, se vienen a dar cuenta ahora que es malo para la salud. Y no fue malo jugar el Mundial de Estados Unidos a cuarenta grados de calor y en horas de mediodía. Por favor, o una cosa o la otra, porque una si y otra no. O una cosa o la otra. O chicha o limonada.
Si realmente esa decisión está respaldada por unos derechos terapéuticamente legales, en donde se nos puedan dar a conocer a cuantos futbolistas de todos estos países le ha provocado problemas de salud o incluso mortalidad, como si ha ocurrido en otros países al propio nivel del mar, con fallecimientos de jugadores y hasta de técnicos en el propio banco, entonces tendremos que callarnos. Sin contar, desde luego, con la responsabilidad médica de los bolivianos, peruanos y colombianos, desde hace más de cien años que, por eso mismo, debieran ser los primeros en considerar el peligro que conlleva jugar a más de dos mil quinientos metros de altura al fútbol.
La disposición de la FIFA tiene que estar avalada, necesariamente, por justificaciones fuera de toda duda.
Por el momento, ya hay un toque de alarma. Y no es un toque cualquiera, porque es igual que decirle a un fumador no fumes porque te puedes morir de cáncer. Ahora, al tomar esa decisión, por más que sea, los futbolistas van a jugar más preocupados y esto se quiera o no, provocará en ellos inquietud y malestar, como en los propios cultores de la medicina de estos países.
Claro, también existen los que protestan porque los habitantes del lugar están acostumbrados a jugar a esa altura y eso los favorece mucho, en perjuicio de los visitantes, que si notan el cambio en perjuicio de sus facultades más del propio peligro que pueda conllevar para su salud. Es el caso concreto de los brasileños que siempre que van a La Paz o a Quito, ponen el grito en el cielo porque van pensando en la derrota porque sus rivales están más preparados para la altura. Lo mismo que piensa Richard Páez al que no le queda ninguna duda de que en Bolivia sólo la altura derrota a la Vinotinto REGRESAR |
| Fecha publicada: 05/06/2007 Fuente: El Universal Tema: deportes
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