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Es impostergable que el Gobierno nacional defina una política integral para las oleaginosas y en particular para el rubro girasol.
Así lo señaló Ramón Elías Bolotin, presidente de la Asociación de Productores Agrícolas Independientes (PAI), al destacar que las esperanzas de los agricultores venezolanos con el cultivo del girasol, parecen haber durado muy poco, pues lamentablemente los planes del Gobierno respecto al rubro no se ven por ningún lado.
"Los pocos avances logrados han sido primordialmente por iniciativa del sector privado, por acuerdos alcanzados entre productores y agroindustriales".
Bolotin explicó que después de estar desaparecido el girasol de los campos venezolanos por más de una década y media, el pasado ciclo de norte verano 2005-2006 se arrancó temerosamente la siembra con unas 3.000 hectáreas. El precio pagado por la cosecha fue de 1.000 Bs/kg. Este comprendía los 800 Bs/kg acordados como precio base entre productores y agroindustriales, más un bono de 200 Bs/kg ofrecido por estos últimos como un incentivo a la promoción del cultivo. Los agricultores respondieron el siguiente ciclo 2006-07 sembrando más de 14.000 has y las proyecciones para el 2006-07 superarían las 50.000 has. "Estas expectativas están derrumbándose ante la dificultad de seguirse materializando el bono porque la agroindustria aceitera presenta problemas con la colocación un subproducto: la harina del girasol".
Mientras que el aceite representa un 38% de la semilla de girasol, la harina constituye un 42%, se entiende entonces que es fundamental comercializar exitosamente este subproducto para garantizar la viabilidad integral del circuito. El destino natural de esta harina oleoproteica son las industrias nacionales de Alimentos Balanceados para Animales (ABA) pero estas reclaman que sólo pueden adquirirlas al precio alternativo de importación o que tienen suficientes inventarios con harinas importadas. Razonablemente, señaló el presidente API que las ABA argumentan que el gobierno nacional mantiene un rígido control de precio sobre el producto final, huevos, pollo, carne de cerdo, etc. por lo que no están en la posibilidad de pagar más por la materia prima nacional que lo que pagan por la importada.
"Lo cierto es que la harina de girasol nacional se está quedando sin colocar afectando negativamente al circuito como un todo".
Los productores venezolanos están conscientes que deben aumentar la productividad y bajar los costos pero también están amarrados de manos y pies, dijo Bolotin.
"Esperemos que esta vez el Gobierno actúe pronto y no se siga repitiendo la misma novela en los campos venezolanos, donde enamoran a los agricultores con grandes proyectos, los preñan de esperanzas y después que paren buenas cosechas, los abandonan a su suerte", señaló. REGRESAR |
| Fecha publicada: 06/06/2007 Fuente: 2001 Tema: comida
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