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Los trabajadores empleados en las 2.200 panaderías del área metropolitana están listos para iniciar una huelga de brazos caídos, porque se sienten atropellados por los patronos, que mientras logran grandes beneficios en la comercialización del pan y de otros productos, se limitan a pagar salario mínimo y a entregar un cachito de jamón y un refresco al personal que los acompaña a cambio del cesta ticket.
Lo explicó así Juan Crespo, presidente de la Fetraharina, al momento de apuntar que pasado mañana se volverán a reunir con los empleadores y con funcionarios del Ministerio del Trabajo, en busca de un nuevo contrato colectivo para suplir al que se venció hace 7 años, porque de otra forma se iniciará la huelga tanto en Caracas como en el interior del país. Crespo destacó que los trabajadores del pan no reciben el porcentaje de beneficio que les corresponde. Devengan salario mínimo igual a los encargados del aseo de los locales. Han dejado de lado a los artesanales panaderos y pasteleros. De acuerdo a estudios hechos por el gremio, los dueños de panaderías logran amplios beneficios que no quieren compartir con sus empleados. Además de comercializar distintas especies de charcutería, pizzas, café, chucherías, tarjetas telefónicas y periódicos, el pan es otro producto que deja gran utilidad. El cálculo hecho por Fetraharina demostró en una mesa técnica que el pan regulado a 2.520 bolívares, dividido entre mil gramos que es peso, le da un valor de 2 punto 52 bolívares por gramo, esa cifra multiplicada por 150 gramos es el peso de la canilla. Cada pan de esta especie debería tener un valor de 378 bolívares, pero en ciertas panaderías la venden entre 400 y 1.000 bolívares, según el sitio donde esté ubicado el negocio. Si la canilla es vendida en 400 bolívares deja un beneficio de 22 bolívares por unidad, gana 122 si la vende en 500 bolívares y se la vende a mil se gana 632 bolívares en cada venta. Enfatizó Crespo que sólo la canilla está regulada a nivel de panificación. Otros productos como el pan de mantequilla, el de guayaba, el de queso, el de maíz, pizza, cachito de jamón, no están regulados y el propietario del establecimiento fija los precios y los vende al mejor postor. El panadero y el pastelero, artesanos de oficio, ganan lo mismo que los aseadores y los contratados para atender el mostrador. De darse la huelga se van a paralizar más de 150 mil trabajadores en las 6.528 panaderías que existen en el país.
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