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Guillermo García Ponce negó que en el PSUV se hubieran registrado militares activos. ¿Y el caso del general Alberto Müller Rojas?, se le preguntó. "Él está en la Fuerza Armada en forma honoraria", respondió. Sin embargo, Müller Rojas admitió: "Se han inscrito varios militares activos y ¿quién le puede coaccionar a uno sus derechos ciudadanos cuando primero se es ciudadano que militar? Nadie me puede quitar mis derechos políticos; luché en la FAN por recuperarlos. Cualquiera que sea la filiación política no afectará la disciplina militar".
Así, el oficial desmintió a Francisco Ameliach y negó que su inscripción en el PSUV, junto a la de cientos de militares, vaya a ser anulada por violar el artículo 330 de la Constitución. Incluso, propone que el tema sea aclarado constitucional y jurisdiccionalmente.
"Ameliach cayó en un vicio de la cuarta republica, del puntofijismo: la demagogia.
Afirmó –sin tener la competencia, para mi caso no la tiene nadie– que mí inscripción será rechazada. ¿Por quién? Yo estoy en la comisión promotora nombrada por el Presidente de la República e incluso presido la subcomisión de ideas con Alí Rodríguez Araque que elabora un borrador para la discusión de la asamblea y el congreso fundacional. En este momento –como lo ha dicho el Presidente– los inscritos en el PSUV –no sé si Ameliach lo esté– no tenemos `charreteras’: todos somos iguales".
En un comunicado, Müller Rojas pidió diferenciar entre el "apartidismo de los militares" y su derecho como ciudadanos. "En la FAN siembre ha habido militantes de partidos políticos y expresiones partidistas que no se manifiestan en el contexto institucional sino en la calle. ¿Alguien podría negar que en la FAN que existía antes del 99 no había adecos, copeyanos e izquierdistas? Eso no alteró para nada; esa es la constitución real, la tradición, la costumbre. ¿Quién le puede quitar el carácter político a la FAN si cuando el antagonismo político llega a su climax, que es la guerra –acto de naturaleza política– no se hace sobre posiciones neutras sino de partidos? Casi todos los partidos tenían la nómina secreta de militares que le eran afines; todo el mundo sabía que los ascensos se decidían en la cúpula de los partidos políticos y, en el extremo, lo hacían las amantes de los presidentes".
A Ameliach le recordó: "Esta es una revolución que implica cambios de paradigmas. El Presidente los rompió al incorporarme después de 20 años de ser un político activo". REGRESAR |
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