Catia La Mar. Un grupo de adjudicatarios del Conjunto Residencial Playa Grande decidió ayer cargar con sus colchones, sacos de dormir y hasta hamacas, a fin de pernoctar a las puertas del complejo habitacional, donde esperarán a que Min-Vivienda les entregue las llaves de los que consideran son sus apartamentos.
Desde el pasado miércoles, más de 100 beneficiarios andan con el alma en vilo porque se enteraron de la presunta revocatoria de sus certificados, por lo que se apostaron a las afueras de los edificios y exigieron respuesta por parte de Fondur.
El sábado, el propio presidente de ese organismo, Julio Portales, habló con los afectados. Por una parte, les planteó a los que estaban listos para mudarse a los edificios 4 y 5 esperar mes y medio, hasta que se concluyan los bloques 2 y 3, y ceder sus adjudicaciones a las personas que viven en extrema situación de riesgo, a orillas de ríos y quebradas.
Los beneficiarios le sugirieron a Portales que reubicara a esos damnificados en refugios.
Al mediodía de ayer, la adjudicataria Adela Pérez sufrió una baja de tensión, debido al inclemente sol y la falta de alimentación, pero dijo que no se va a "despegar del sitio" hasta que le entreguen las llaves. REGRESAR |