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Fue primero en la eliminatoria. Exhibe el mejor récord en casa. Viene de dejar en el camino nada más y nada menos que al actual campeón de la LPB, Trotamundos de Carabobo y ahora, en la hora de la verdad, no dará tregua al rival en la final.
Cocodrilos de Caracas quiere colocarle la guinda a una temporada de ensueño. Tiene hambre de gloria, de título y hará todo lo posible por ganar la serie al mejor de siete desafíos que comienza esta noche, enfrentando a un viejo rival, Guaiqueríes de Margarita.
De lograr el campeonato, el club de la capital no sólo podría poner fin a una sequía de ocho años (su última corona la obtuvo en 2000), sino también saldar una vieja cuenta con el elenco indígena, que con anterioridad le derrotó en cuatro finales, la última, en 1997.
Los saurios, con la ventaja de casa, récord global de 25-3 en el Parque Naciones Unidas y su astro criollo Víctor David Díaz, parten como favoritos. Es un equipo que con su juego de velocidad y defensa resultará duro de superar. También por su cohesión, con un trío de importados efectivo formado por Edgar Moreno, Kevin Freeman y Tim Jones, los mismos que iniciaron la temporada y una mezcla de juventud y experiencia en su base nativa.
"La unión, la preparación física y el hecho de que cada jugador ha asumido su rol han sido los ingredientes para el éxito. Pero la serie contra Guaiqueríes no será fácil. No es el mismo club al que nosotros le ganamos cinco partidos en la eliminatoria, están más fuertes en los rebotes y en el manejo del balón, pero nosotros vamos con todo", aseveró Néstor Salazar, estratega de los saurios, campeones también en 1974 y 1992.
Salazar busca su primer título en la historia de la Liga.
En el otro lado está la tribu, con el coach boricua Julio Toro, ganador de dos títulos en Venezuela (Trotamundos en 1994 y en 1997 con Guaiqueríes). El cinco isleño será rival digno y no se le puede regalar nada, pues tiene experiencia de 11 finales y siete cetros (seis corridos entre 1977 y 1982).
Su apuesta es igualmente la defensa, así como el juego de ráfagas. Para Toro, hacer la trancisión de la ofensiva a la defensa en un tiempo corto será vital para evitar el efectivo ataque de carrera de los citadinos.
En el plano individual, Roger Washington, el ariete ofensivo del elenco insular, es un jugador difícil de marcar y capaz de trazar diferencias, mientras que los forasteros también pueden sacar ventaja de su mayor altura en la zona interna, con la pareja de Chris Jackson y el criollo Heberth Bayona. REGRESAR |
| Fecha publicada: 13/06/2007 Fuente: El Universal Tema: deportes
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