Omnipresente, aún cuando se encuentre a más de 14.000 kilómetros de Asunción, Paraguay, el presidente Hugo Chávez se las arregló para estar presente en la cumbre de un bloque que se encuentra anquilosado por las asimetrías comerciales y por la incapacidad de sus gobiernos para superarlas.
La puja desatada entre los gobiernos de Chávez y Luiz Inácio Lula da Silva, por el encontronazo entre el mandatario venezolano y el Senado brasileño luego del cierre de RCTV, dominó ayer la primera jornada de la cumbre.
En los días que siguieron a la no renovación de la señal, Chávez tildó de loros de Estados Unidos a los senadores brasileños que criticaron la decisión.
El canciller Celso Amorim pidió ayer un gesto positivo de Venezuela, como un paso para destrabar el proceso de adhesión que espera por el visto bueno de los parlamentos de Brasil y Paraguay.
"Es necesario un gesto de buena voluntad. Nadie quiere una autoflagelación de Venezuela, es necesario un gesto positivo en relación al Congreso brasileño", dijo el ministro en entrevista con el diario O Globo antes de su llegada a la capital paraguaya.
Amorim argumentó que así como Brasil defiende a Chávez por haber sido elegido democráticamente, "también espera respeto para senadores que fueron elegidos democráticamente".
"No soy yo quien va a decir la manera como eso puede concretarse. Desde que divulgamos una nota rigurosa en respuesta a las declaraciones de Chávez, él nos dijo varias veces que tiene mucho aprecio por Lula. Pero no hubo una manifestación directa sobre el Congreso brasileño, y el protocolo de adhesión de Venezuela al Mercosur tiene que pasar por allí", agregó.
En cuanto a la ausencia de Chávez en la cumbre, señaló que hubieran preferido que estuviera en la capital paraguaya.
"Pero, las naciones son soberanas y dan las señales políticas que quieren dar. Claro que la ausencia del líder resta un poco del peso que tiene el país en una reunión", afirmó Amorim.
"Chávez es libre de opinar lo que quiera, pero creemos que el Mercosur no puede ser tildado de viejo pues sólo tiene 16 años", precisó.
En medio de la coyuntura, la Cámara de Diputados brasileña aplazó la votación de seis acuerdos internacionales, incluidos dos con Venezuela, uno para evitar la doble tributación a las empresas de los dos países y otro sobre cooperación en el área de comunicaciones, a la espera de la disculpa de Chávez.
Debates.
Durante la reunión de ayer de los cancilleres, el tema de las asimetrías fue el que dominó. El clima para el bloque en Paraguay, al igual que en Uruguay, no es el mejor.
"Mercosur inútil", tituló ayer un artículo el periódico ABC, el principal del país.
Tampoco es receptivo hacia las posturas venezolanas en torno al Mercosur. "Creo que la adhesión de Venezuela como miembro pleno demorará más de lo pensado", se sinceró una alta fuente de la diplomacia uruguaya, país que desde hoy estará a cargo de la presidencia Pro Tempore del Bloque.
Pero si algo faltaba para embarrar más la cancha donde el gobierno de Chávez pretende jugar su ingreso al mecanismo, era la declaración de la Confederación Nacional de la Industria Brasileña, quienes reclamaron que se reconsidere la entrada de Venezuela por temor a que "perjudique negociaciones con otros bloques".
"Es llamativo que eso haya aparecido justo ahora. La derecha brasileña no quiere el ingreso de Venezuela ni la verdadera integración. Sólo le interesa el dinero que pueden ganar sus empresas", dijo el vicecanciller venezolano Rodolfo Sanz para quien "la integración no la definen los grupos económicos sino los gobiernos de Brasil y Venezuela".
Eduardo Sigal, subsecretario de Asuntos Económicos Regionales de la Cancillería argentina, fue más específico.
"Chávez puede querer cambiar el Mercosur, pero el Mercosur también podría cambiar a Chávez", dijo en referencia a la declaraciones del mandatario venezolano sobre una renovación del bloque.
Para Sigal, negociador permanente de su gobierno en las cumbres, en el seno del bloque existe el ánimo "de mejorar el funcionamiento, pero el presidente venezolano tiene que tener en cuenta que acá todo funciona por consenso".
En definitiva a una historia de indefiniciones que ya lleva 16 años ahora se le suma una nueva: el complicado ingreso de Venezuela, el cual después de la primera jornada de esta cumbre parece más lejano de su concreción. REGRESAR |