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El llamado síndrome de la clase turista tiene una base real. La probabilidad de sufrir una trombosis aumenta en los viajes en avión de larga distancia y es similar a la de viajar el mismo tiempo en autobús o automóvil, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). "Hemos observado que a partir de las cuatro horas de inmovilidad se duplica el riesgo de sufrir una tromboembolia en cualquier medio de transporte", aseguró Catherine Le Galès-Camus, subdirectora general de la OMS.
Tras años de investigaciones, los expertos han descubierto que la probabilidad de sufrir una tromboembolia venosa en condiciones normales es de 1 sobre 12.000, mientras que tras 4 horas de viaje en avión se eleva a 1 sobre 6.000.
"Sin embargo, esa proporción sigue siendo bajísima y sólo se debe a la inmovilidad del pasajero y no a una menor presión atmosférica o a una reducción de la cantidad de oxígeno. Así que con dar un paseo ese peligro desaparece", explicó Shanthi Mendis, responsable de enfermedades cardiovasculares de la OMS.
En el estudio también se observa que el riesgo aumenta en igual medida en el caso de las personas que toman varios vuelos en cortos periodos de tiempo, ya que el peligro de sufrir la enfermedad no desaparece completamente al aterrizar, sino que persiste durante unas cuatro semanas.
Además de la inmovilidad, los expertos también han descubierto otros factores que contribuyen a aumentar el riesgo en los aviones, como la obesidad, el consumo de anticonceptivos orales o los problemas sanguíneos hereditarios.
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| Fecha publicada: 29/06/2007 Fuente: Primera Hora Tema: salud
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