|
|
|
Cuando el año pasado el presidente de Cuba, Fidel Castro, advirtió sobre los peligros de destinar parte de los alimentos a la producción de energía, muchas voces críticas señalaron que las palabras del líder antillano eran una exageración, pues la demanda alimenticia no sería descuidada para atender los requerimientos mundiales de combustibles. Pocos meses después, la realidad dio la razón al octogenario dirigente, cuando México enfrentó por segundo año consecutivo una crisis debida al incremento del principal rubro vegetal de la dieta azteca: el maíz; una situación que si bien es poco probable que se repita en Venezuela, ha puesto en alerta a productores y gobierno.
"Aunque no está planteado que haya escasez de maíz blanco, existe inquietud entre los productores por el volumen de cosecha de este año", afirmó Gustavo Moreno, presidente de la Confederación Nacional de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), quien advierte que la voluntad del Estado y el sector privado es evitar que en el país se produzca una crisis de la arepa, versión criolla de la crisis de la tortilla mexicana ocasionada por el fuerte incremento de los precios internacionales del maíz.
De allí que el Ministerio de Agricultura y Tierras (MAT) y Fedeagro hayan iniciado un proceso de consulta y estimaciones sobre los alcances reales de la siembra 2007, a fin de determinar con exactitud, y a la brevedad posible, la cuantía de la cosecha de este año, el destino del grano y las necesidades de importación para satisfacer la demanda nacional. Según las evaluaciones previas registradas en el plan de siembra 2007, el MAT estima que la cosecha de este año alcanzará las dos millones 400.000 toneladas de maíz, 10% por encima de las cifras del año pasado. "Se han sembrado en todo el país unas 700 mil hectáreas", afirmó recientemente la viceministra para el Desarrollo Agroproductivo y Agroalimentario, Tatiana Pugh, para quien la meta podría incluso ser rebasada.
No obstante, Fedeagro advirtió que contrariamente a lo esperado, por situaciones estacionales la superficie sembrada de este año podría disminuir cerca de 5%, lo que podría ocasionar que la meta gubernamental se logre a medias.
MÁS MASA, MENOS MAZAMORRA
Aunque a simple vista estas cifras deberían ser suficientes para satisfacer la demanda local del principal subproducto del maíz, la harina precocida, los números no parecen cuadrar del todo.
Datos de la industria procesadora señalan que el consumo per cápita de harina precocida se ubicó en el primer trimestre del año en cerca de 42 kilos, un incremento de más de 14% (5,3 kilos) por encima de los registros de 2004; a lo que debe sumarse el sostenido aumento de la demanda general de alimentos que, según estimaciones del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) se ha incrementado en unos 18 puntos porcentuales.
Estas cifras señalan que la demanda de harina precocida para este año rondará los 1.200 millones de kilos, cantidad que supone mucho más de la mitad de la cosecha esperada (tomando en cuenta que para elaborar cada kilo de harina se necesitan 1,5 kilos de grano), lo que deja para los restantes usos, en especial los alimentos balanceados para animales, aproximadamente un tercio (800.000 toneladas) de la colecta nacional.
COMO LAS COTUFAS
Es aquí donde las peculiares circunstancias mundiales podrían afectar al país. Según Fedeagro, en 2005 la nación tuvo que importar cerca de 500.000 toneladas de maíz -particularmente amarillo, de menor valor comercial- para la elaboración de subproductos como aceite y alimentos para animales; cifra que el año pasado se redujo a unas 300.000 toneladas, de acuerdo a productores privados.
Según los indicadores mensuales publicados en la página web de la Comunidad Andina de Naciones, el precio referencial del maíz amarillo se ubicó en junio del 2006 en 132 dólares la tonelada. Un año después el costo se había elevado a 187 dólares, un incremento de 42% en apenas 12 meses.
"Estamos en proceso de estimación de las cantidades de maíz que habrá que importar, es un dato que aún no tenemos, pero lo que sí podemos asegurar es que esa importación costará mucho más este año", señaló Gustavo Moreno.
En otras palabras, los industriales nacionales tendrán que desembolsar casi 50% más para traer al país el faltante de maíz, lo que si bien no afectará la producción de harina precocida, incidirá en los precios de insumos para la cría de animales, con el consecuente aumento de los costos de producción de pollo, leche y huevos, entre otros artículos de la cesta básica.
SIN RELLENO
Mientras los precios internacionales del principal aporte alimenticio del continente americano al mundo siguen en aumento, en Venezuela el monto pagado a los productores se mantiene congelado por segundo año consecutivo en Bs. 560 el kilo; monto que los agricultores aseguran debe ajustarse en Bs. 600. Sin embargo, la fuerte erogación de subsidios y ayudas gubernamentales ha servido para mantener la tranquilidad en el campo.
Sólo por concepto de subsidios directos, el MAT estima entregar este año más de 140.000 millones de bolívares a productores de maíz; cifra a la que debe sumarse el monto otorgado obligatoriamente por la banca privada a tasas preferenciales.
Quienes no le ven el queso a la arepa son los industriales, quienes aseguran que la regulación de precio de la harina precocida en Bs. 1.400, representa un rezago de al menos 200 bolívares respecto al monto de equilibrio. REGRESAR |
*** noticias no disponibles *** |
|