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Los resultados del último estudio de opinión realizado por la empresa Hinterlaces indican que la reforma constitucional figura como una nueva fuente de perturbación en el gobierno del presidente Hugo Chávez: 54% de los consultados está en desacuerdo con los cambios a la Carta Magna y 61% cree que el propósito del jefe del Estado es mantenerse en el poder por mucho tiempo.
Oscar Schemel, directivo de Hinterlaces, indicó que la disminución del rechazo a la reforma constitucional en 9 puntos porcentuales (el estudio de Hinterlaces correspondiente a junio pasado revelaba 63% de desaprobación) tiene que ver con los esfuerzos del Gobierno de presentar la propuesta como un requerimiento personal e indispensable del Presidente.
Schemel asegura que ha habido una reinterpretación de la propuesta, pero sólo en los sectores chavistas: "Yo creo que siempre que sigan las elecciones cada seis años me gustaría, porque seis años pasan volando. Así tendría más tiempo para trabajar. Pero siempre y cuando estén las elecciones y se pueda renovar al Presidente: porque si no sirve, se saca", dijo uno de los consultados.
El vocero de Hinterlaces señaló que tal testimonio ilustra la mayor debilidad del oficialismo respecto a la reforma constitucional, "pues todavía la gente la percibe como una abusiva concentración del poder por parte del presidente Chávez".
En ésta y en consultas previas sobre la gestión presidencial, explicó Schemel, chavistas y antichavistas coinciden en que al Presidente hay que controlarlo: los primeros para ayudarlo y los segundos para oponerse a sus supuestas pretensiones autoritarias.
"Hay fatiga con las frecuentes peticiones del Presidente en relación al manejo del poder.
La gente se pregunta: `¿hasta cuándo pide, cuánto más quiere?’. Y el Presidente maniobra al acusar a sus subalternos de deficientes y mostrarse como el único capaz", advirtió el analista.
Después de RCTV.
El respaldo popular al presidente Hugo Chávez ascendió a 45% , 10 puntos porcentuales más de los correspondientes a mayo de 2007, cuando el caso RCTV condujo la imagen del jefe del Estado a su nivel más bajo.
Uno de los seguidores de Chávez consultados expresó razones: "Los que están allá arriba aprendieron a respetarnos. Saben que nosotros, con la ayuda que tenemos del Gobierno y del Presidente, podemos ser mejores que ellos. Cuando están allá arriba lo miran a uno como una cucaracha, pero todos somos hijos de Dios y todos somos hermanos".
Schemel considera que la recuperación de la popularidad de Chávez obedece a una especie de agradecimiento por la reivindicación de los pobres y la insistencia del Presidente en la inclusión social.
"El discurso ideológico y radicalizado no había tenido acogida en los sectores populares –indicó Schemelpor lo cual Chávez lo ha venido maquillando con religiosidad".
Evidencia de ello serían las recurrentes alusiones a la voluntad de Dios que el mandatario equipara a la voluntad del pueblo.
A través de grupos focales Hinterlaces determinó que, a pesar de que Chávez ha vuelto a promover la polarización, los pobres que lo respaldan no pretenden una liquidación de los ricos, sino un modelo de relaciones basado en la solidaridad y el respeto.
Otra de las razones del refrescamiento de la imagen presidencial advertidas por Schemel tiene que ver con la ausencia de liderazgo alternativo, pues la oposición se manifiesta con un discurso "rabioso, colérico e irracional que no toma en cuenta los repertorios de interpretación de la gente".
Aunque no fue uno de los temas consultados, el estudio también permite inferir que las protestas populares y estudiantiles carecen de direccionalidad política y no se perciben como una oferta superior.
"El Presidente no tiene partido por ahora, no tiene los sólidos lazos emocionales de otra época, por ejemplo el 54% de popularidad que le dieron el triunfo electoral en diciembre; pero, tampoco, tiene perro que le ladre", resumió Schemel. REGRESAR |
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