Muchas versiones sobre la destitución, el 2 de marzo, de dos figuras clave del régimen cubano --el ex canciller Felipe Pérez Roque y el ex vicepresidente Carlos Lage-- han visto la luz en las últimas semanas.
La del ex canciller mexicano Jorge Castañeda destaca por una particularidad: el antiguo diplomático afirma que el presidente Hugo Chávez participó en un complot, junto a los dos cubanos caídos en desgracia, para promover que fueran ellos, y no Raúl Castro, los encargados de asumir la sucesión en la isla una vez falleciera Fidel.
Castañeda, ex diplomático que intentó postularse a la Presidencia mexicana en 2006, ha publicado numerosos libros sobre América Latina. Su conocimiento del tema cubano, que asegura empleó para plantear la teoría que publicó esta semana en la revista Newsweek, viene de una temprana afiliación política al Partido Comunista y de sus numerosos viajes a La Habana durante los años setenta y ochenta. Por esa época, fue señalado tanto de espía de la CIA en Cuba, como de agente internacional de La Habana.
En las últimas semanas, el ex ministro se dedicó a unir las piezas del rompecabezas que es la destitución de Lage y Pérez Roque. Según su versión, que explicó vía telefónica, los ex funcionarios conspiraron contra Raúl Castro, por cerca de un mes, para obtener más poder y evitar que el hermano menor abriera la isla a Estados Unidos. Dice que Raúl detectó la trama y obligó a su hermano mayor a decidir con quién estaba. Fidel habría optado por la opción filial y, luego, entre los dos, habrían hablado con Chávez para que él decidiera si seguía apoyándolos, a cambio del aparato de seguridad que le proporcionan.
--En su artículo para Newsweek dice que la supuesta conspiración contra los Castro y la salida de Lage y Pérez Roque dicen mucho de lo que está por venir en Cuba. ¿Qué cree que vendrá? --Si toda mi teoría es correcta, creo que lo que viene es complicado, porque hay un riesgo verdadero de que cuando muera Fidel Castro, sobre todo Felipe Pérez Roque pueda querer presentarse como el heredero. Justamente por eso, su destitución fue muy importante para desacreditarlo, pero como nadie sabe si Fidel va a fallecer en dos semanas o en cinco años, apuesto a que más adelante va a tener que seguir el descrédito tanto de Pérez Roque como de Lage, para que no puedan intentar ninguna otra acción a futuro.
--¿Lo que usted publicó es entonces una teoría personal y no una reconstrucción basada en fuentes que consultó en la isla? --Absolutamente. No hay ninguna fuente, no hay ninguna base. Es simplemente una deducción lógica de lo que ha ocurrido en los últimos días, basado en un cierto conocimiento de la historia de la Revolución Cubana.
--De ser cierta su teoría, después de haber participado en una conspiración contra los Castro, ¿cómo queda la relación de Chávez con Cuba? --Mal, pero de todos modos los dos bandos son muy pragmáticos y realistas, por lo que saben muy bien que no pueden sobrevivir uno sin el otro. Cuba necesita el petróleo venezolano y Chávez necesita la seguridad cubana.
Por tanto, aunque ahora estén medio fríos los ánimos, y aunque Chávez haya regresado de La Habana en febrero con la cola entre las piernas y se haya ido a refugiar a Barinas con su familia, él aún sabe que necesita a los cubanos y ellos que lo necesitan a él.
Creo que el pragmatismo se impone y que ya recompusieron la relación, a sabiendas de que uno trató de hacer cosas indebidas y de que los otros lo pescaron.
--Se dice que Hugo Chávez no tiene con Raúl Castro la misma empatía que tenía con su hermano Fidel, ¿cómo se plantea la relación entre Cuba y Venezuela a largo plazo de ser esto cierto? --Pues yo no lo sé con certeza, pero es claramente visible que no existe la química ni la admiración que Chávez le tiene a Fidel Castro hacia Raúl. Lo que sí hay es el interés objetivo de ambas partes de mantenerse unidas porque se necesitan. Insisto en que Cuba sufriría muchísimo sin el petróleo venezolano y Chávez se encontraría en una situación muy peligrosa si le faltara el aparato de seguridad, sobre todo personal, de los cubanos. Aunque no se caigan bien, los dos seguirán desarrollando la relación bilateral y, para ello, harán uso de sus habilidades políticas.
--Planteado el panorama de una posible conspiración ¿cómo estaría Estados Unidos siguiendo los acontecimientos en Cuba? --Yo supongo que con mucha sorpresa, no creo que esperaban lo que ocurrió. Pero, la verdad, dudo que el gobierno de Obama se esté fijando mucho en lo que ocurre en la isla. Sus ojos están en una crisis económica monumental, en un arranque político que quizás ha sido menos suave de lo que esperaban y, además, creo que en materia de política exterior Cuba no forma parte de sus preocupaciones centrales ahora. Dudo que estén siguiendo todo esto muy de cerca.
--¿En esta etapa de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos estaría planteada la figura de algún mediador? --No lo creo. Nadie va a ser mediador. El propio Lula ya reveló que no trató el tema cubano en su reunión con Obama. Y, además, Estados Unidos y Cuba nunca han querido ni han necesitado mediadores. Cuando quieren entenderse lo hacen solos y cuando no quieren entenderse, también.
--El periodista cubano Carlos Alberto Montaner difiere de su teoría conspirativa y dice que ni Lage ni Pérez Roque podrían haber participado en un complot por no pertenecer ni al aparato de inteligencia ni al Ejército cubano. ¿Qué opina de esto? --Carlos Alberto conoce mucho mejor Cuba que yo, pero no quiere decir que sea necesario estar en el aparato de inteligencia o del Ejército para participar en un complot. Pueden complotar sin estar en esas posiciones. No veo por qué tuvieran que depender de eso para tener sus propios planes, aunque sí es posible que por eso hayan fracasado.
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