La piel esta formada por tres capas bien definidas llamadas: epidermis, dermis e hipodermis.

La epidermis, capa más externa de la piel, se encuentra en contacto con el exterior. Está formada por zonas celulares superpuestas, siendo la última y más externa la capa córnea, con misiones específicas de protección.

La epidermis está compuesta por cuatro tipos diferentes de células. Las más numerosas se conoce como queratinocito, son células que producen queratina, que ayuda a la impermabilidad al agua y a proteger la piel y tejidos subyacentes, participando también en la inmunidad.

Un segundo tipo de célula se llama melanocito, su papel es producir la melanina, uno de los pigmentos responsables del color de la piel y la absorción de luz ultravioleta.

 

La dermis es la capa intermedia, constituida principalmente por un entramado de fibras que hacen de sostén a distintos elementos básicos, tanto para el tacto como para las otras funciones de la piel.

Está compuesta de tejido conectivo que contiene fibras de colágenas y elástina. Su grosor depende de la parte del cuerpo. Numerosos vasos sanguíneos, nervios, glándulas y folículos pilosos están incluidos en la dermis.

La hipodermis es la capa más profunada de la piel, siendo su característica más importante la de ser rica en tejido graso.