La piel es un manto que recubre todo nuestro organismo a excepción de los orificios naturales. Sus funciones son varias, siendo la más evidente de aislar y proteger el interior del organismo con respecto al espacio exterior y guardar con él una estrecha relación, sobe todo en el intercambio de calor y la captación de información de diversa índole.

También es función de la piel excretar sustancias, como el sudor o el sebo, que aparte de mantenerla en condiciones óptimas, regulan la concentración de sales en el cuerpo.

A parte de estas funciones tan importantes por sí solas, la piel tiene otra misión fundamental, que es la de contener el sentido del tacto.